DE MADRUGADA

Ya nadie utiliza baladí,

es que soy antiguo te respondí.

Fueron palabras noctámbulas,

las que se dijeron,

las que se escucharon.

Palabras sueltas,

como los escasos minutos en la noche robados

a un sueño ligero, inquieto y apenado.

Deseé que mis dedos escribieran algunos versos

a lo largo de tu piel, a tu corazón confortando

y alegría que superara esa tristeza,

ese dolor tan amargo,

de sentir que alguien por ti amado

se iba lejos cuando estabas a su lado.

Aquí estaré cuando en tu viaje por la vida,

avatares, penurias, experiencias desabridas,

te obliguen a reposar sobre unos hombros

que se hacen fuertes al sentir tu corazón necesitado.

(Lleida, febero 2019)

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